sábado, 29 de junio de 2013

Carta para mi descanso eterno (parte 4)


Quedé inconsciente y presencié una perturbadora escena. Me encontraba en una calle rodeada por casas podridas y a primera vista parecían deshabitadas. El rojo y el naranja predominaban en los tintes de dicho paisaje y el aire se sentía enrarecido. Había un calor apenas soportable y me encontraba empapado en sudor y con una incomodidad como nunca antes había experimentado. A lo lejos empezó a formarse a partir del entorno una silueta paquidérmica. Las ondas de calor y la distancia hacían una ilusión óptica siniestra que deformaban aún más a ese ente enorme.

Me encontraba paralizado tratando de descifrar las formas de la entidad que se estaba apareciendo a partir de la nada, pero en vez de tomar una estructura definida, parecía hacerse cada vez más amorfa, aun cuando se estaba acercando cada vez más rápido hacia mí. Apenas mis piernas respondían pero al fin logré girarme y empecé a huir.
Todos los sonidos habían desaparecido, la temperatura parecía subir cada vez más y cada las casas se separaban más entre sí. La criatura estaba ganando terreno y cuando llegamos debajo de un enorme puente con tonos grises y azules, que resaltaban de la escena rojiza, sabía que iba a alcanzarme, me di vuelta y ahora ninguna atmosfera enrarecida me impedía ver a mi perseguidor. 

Era una mole de carne babosa de tonos rosados con un hocico enorme que se alargaba hasta llegar a su cuerpo, similar al de un elefante o un titánico mamut, presumía de unos espantosos juegos de colmillos, la sustancia que la cubría resbalaba lentamente, a veces cubriendo su enorme y único ojo, y caía dejando un rastro de charcos nauseabundos. Tenía unas poderosas patas que destrozaban el suelo por el que pasaban. 

Estaba a menos de 3 metros de mí, me miró fijamente por un tiempo que no logré percibir, este dejo de tener importancia para mí ya que era obvio que moriría. Sacó una asquerosa masa que era su lengua, estaba a punto de atraparme con ella cuando tomé una barra oxidada del suelo y la clave con gran fuerza en su colosal ojo. Entonces esta barra fue succionada con una gran fuerza y la perdí de mis manos. Estaba siendo engullida por el agujero donde antes estaba su ojo y desapareció, entonces escupe una bala que me arroja a una considerable distancia. Este proyectil seguía sobre mí, lo sostuve entre mis manos y me di cuenta que era su ojo, lo solté, este regresó como si tuviera vida propia hasta su dueño el cual lo devoró y de entre el agujero baboso surgió de nuevo el órgano repulsivo.

El demonio saltó hasta donde me encontraba, con su lengua tomó con fuerza mi cabeza y succionó hasta arrancarla. Ahora yo me convertí en él, entonces desde el otro lado del puente un hombre se acercó lentamente, de su rostro solo pude ver su malévola sonrisa, dijo algo que no escuché por la ausencia de sonido y entonces desperté.

viernes, 28 de junio de 2013

Carta para mi descanso eterno (parte 3)


Confirmé esa noche que el libro maltratado que ahora tenía en mis manos era el mismo que le pertenecía a mi maestro, el cual me mostró aquella tarde cerca del periodo vacacional, era inconfundible. Este descubrimiento me sorprendió y me alarmó más de lo que ya me encontraba, me intrigaba también como es que terminó en el librero de ese oscuro muchacho. 

Me dirigí a mi escritorio, de forma brusca hice a un lado todos los documentos que ahí se encontraban y procedí a revisar el oscuro objeto. Primero pasé las páginas muy superficialmente y me encontré un considerable número de hojas sueltas, parecían extractos traducidos de algunos capítulos ya que al inicio de cada texto aparecían unas notas que daban a entender esto, además de otro grupo de hojas que contenían escritos en donde se detallaban extraños rituales, unos parecían ritos de iniciación y otros ceremonias para invocar entidades oscuras. 

Entre este montón de hojas encontré un ritual muy similar al que había sido descrito por Julio César. Era un sacrificio druida en el cual dentro de un hombre de mimbre gigante se quemaba viva a una persona, principalmente eran criminales pero también se utilizaban gente inocente. También encontré otros rituales muy extraños, aparentemente experimentales ya que parecían evolucionar en otros agregando pequeños cambios. 

Las horas pasaron y me encontraba por primera vez leyendo ese diabólico libro, ya que aquella vez mi maestro solo me habló de él y no me permitía ver su contenido, el hecho de esto resaltó aún más que ya no estuviera en su poder. Ya había pasado años sin tener contacto con mi maestro y tenía que obtener algunas respuestas.

Algunos capítulos narraban como un grupo de personas que se integraban a pueblos antiguos tomaban puestos de sacerdotes y monjes, entonces realizaban ceremonias en donde gracias a su influencia religiosa hacían participar a un número considerable de personas, en algunos casos nada que valga la pena mencionar ocurría, así que lo intentaban de nuevo y el resultado iba desde la muerte de mucha gente de forma antinatural o lograban traer un demonio que esparcía el caos. Cuando un evento así de caótico ocurría estos sacerdotes diabólicos escapaban y  se integraban en otra parte.

Me sorprendió poder ubicar todos esos lugares y épocas de  dichas narraciones, que la más antigua puede ser de hace 5000 años, pasando desde el Antiguo Egipto, Mesopotamia, India, China, así como otros lugares que no logré identificar ni su tiempo.

Ya había suficiente luz del día filtrándose por la ventana, así que apagué la lámpara y en eso escuché como destrozaron la puerta principal, quizá fue con un balazo. En eso un grupo de personas arma un caos en la sala, estaba por acercarme a una mesa para tomar mi luger cuando llegaron a la habitación y entonces empezaron a disparar, me aventé sobre otra mesa y la derribé para usarla como escudo.  Las balas impactaron y parecía que mi barrera funcionaba. Escuché como hurgaban por el lugar y como llegaron al escritorio, al parecer querían recuperar lo que les robé. 

Entonces un hombre con una escopeta dispara de nuevo y ahora pedazos de madera se desprendieron como proyectiles y algunos de estos se incrustaron en mi rostro, no pude callar un grito de dolor, entonces una voz familiar dijo: “Si no estás muerto más te vale desparecer o te utilizaremos como a los otros, y créeme morir es un destino mejor”.

martes, 25 de junio de 2013

Midori: La Niña de las Camelias


Desde siempre he sido fan de la animación, sin importar el género, país, estilo, pero lo que si me importa es la originalidad, la calidad, esos proyectos que se arriesgan a plasmar nuevas propuestas, aquellas que logran transmitir algo fuerte, en esta ocasión comparto esta película basada en un manga de Suehiro Maruo
La historia trata sobre una chica desafortunada que vende flores llamada Midori y que al perder a su madre, quien muere de una forma repulsiva, es engañada por un misterioso hombre y termina en un circo de fenómenos, donde recibe toda clase de abuso, entonces un día el administrador del show contrata a un ilusionista que hará que las cosas cambien para la pequeña.
Algo que me llama la atención de esta animación es el estilo de dibujo Ukiyo-e,  el cual tuvo su origen durante  el Japón feudal, pero en si está basado en el Muzan-e, arte que se originó en 1860, colección en donde se plasman escenas violentas. En el inicio podemos apreciar varias ilustraciones de yokais. 

Suehiro Maruo es un ilustrador y mangaka que representa escenas de violencia y sexo de una manera gráfica, hasta fue rechazado de la conocida revista shonen jump  por la rareza y violencia de su trabajo, pero esto no lo detuvo y buscó  otro sitio más adecuado para su tipo de arte donde innovó con su estilo narrativo y su elegante dibujo.

Esta película logra transmitir el sufrimiento y la locura que tiene que pasar Midori, así como repulsión no solo por el gore, sino también por la crueldad de los acontecimientos. Si bien esto suena negativo, es todo lo contrario, es una obra con fuerza que logra transmitir aun con su animación que ya se le nota el paso del tiempo, pero fiel al arte del manga, incluso es una genial adaptación del mismo, logrando algunas de las mejores y más originales secuencias que he visto.




Enlaces  interesantes relacionados al tema:
Un agradecimiento al usuario Tany Pr (este es el link de su canal en youtube) por compartir y facilitar estos links de descarga
El manga de midori (mediafire y depositfiles)
La animación (youtube, mediafire y depositfiles)

domingo, 23 de junio de 2013

Carta para mi descanso eterno (parte 2)


El lomo azul es un antiguo libro de origen desconocido, hay suposiciones que el primero estaba escrito en trozos de carne humana, también se dice que se han hecho muy pocas copias de este, entre ellas traducciones al latín y al noruego, nadie sabe cuál fue su idioma original. Este texto contiene rituales de invocaciones, relatos de criaturas, supuestos eventos apocalípticos que azotaron la tierra en tiempos inmemoriales y otros misterios que hoy en día muy poca gente dice que conoce, y posiblemente la mayoría de estas personas son solo farsantes que quieren tener un momento de reconocimiento por mentes crédulas.

Hasta yo dudaba de la existencia de un libro supuestamente más maldito que el necronomicón, el cual siempre me ha parecido muy interesante aunque a varios colegas les produce repulsión ya que lo toman muy en serio. Mi opinión cambió cuando un profesor de la universidad de donde estudié, el cual respetaba y admiraba, me mostró dicho objeto.

Era una calurosa tarde, me encontraba ayudándolo a revisar unos ensayos en su oficina, ya en un par de semanas empezarían las vacaciones y me retiraría a las montañas en donde me forzaría a olvidar lo ocurrido. Estaba a punto de irme cuando un libro forrado en una tela gruesa y azul me llamó la atención, entonces le pregunté amablemente de que trataba dicho tomo, pero en vez de acceder como normalmente lo haría puso una expresión un tanto fría, lo cual me hiso arrepentirme de preguntarle, como dije antes la curiosidad es mi gran defecto.

Esperaba una respuesta negativa y dura, entonces dijo.- No a cualquier persona le diría de qué se trata este objeto, fui descuidado en no guardarlo, pero tanto trabajo me tiene atareado. Eres un estudiante sobresaliente, también un amigo preciado, y como sé que te interesan este tipo de temas, vaya devoraste la reproducción popular del necronomicón varias veces- no esperaba la mención de ese libro – además que este objeto guarda muchos misterios y ha acarreado diversos mitos, muchos exagerados pero no por eso todos falsos. ¿Conoces a los druidas?

-He leído algo de ellos alguna vez.

-Entonces conocerás todos esos cuentos fantásticos en los que dicen que un solo druida era capaz de detener una guerra con solo pararse en medio de ella. Estos sacerdotes de la Europa Céltica poseían los conocimientos de este libro azul. Tantos años de estudio de numerosos historiadores, muchos que defendían a los celtas diciendo que no eran barbaros y que solo eran exageraciones de Julio César, son contradichos por lo que tengo en las manos.- Me pareció un tanto raro la emoción con la que mi profesor me contaba todo esto, pasaron horas, me habló de historias fantásticas y otras muy oscuras que me quitaron la tranquilidad, podría poner tal cual sus palabras ya que quedaron permanentemente grabadas en mí, pero no me parece necesario ya que las mismas hojas del lomo azul cobraron vida ante mí con los eventos que se empezaron a desatar cuando tenía 25 años.

Todo esto volvió a mi memoria ese día en la biblioteca de aquel oscuro muchacho, a la cual volvería para robar de ese objeto que no debería poseer.

El punto sin retorno, la excitación me tenía a un ritmo frenético, nunca antes había hecho algo como eso, pero también me tenía así saber que podría hojear el oscuro tomo, ya no pensaba en las personas asesinadas, a veces pienso que mi moral es un bufón confundido, o simplemente la emoción nublaba mi juicio y no podía ordenar mis prioridades, puedo decir eso ya que observo los acontecimientos con la distancia que ofrece el tiempo.

Con un gancho silenciosamente trataba de abrir la puerta trasera, no sabía lo que hacía lo cual que abriera fue una agradable sorpresa, quizá en vez de estudiar debí ser ladrón, viviría cómodo, sé que pensé eso, a veces recordamos cosas tan insignificantes en momentos tan decisivos.

Lo siguiente fue una escena llena de adrenalina y sombras en la oscuridad casi ininteligibles, no era para nada un ninja como los que salen en esas historias orientales que tanto me gustan, hice mucho ruido lo cual me ponía alerta a cada momento, pasé la mano por el librero hasta toparme con un lomo de tela, no podía equivocarme. Lo tome y ahora solo quería salir lo más rápido de ahí.

Corrí por las calles y llegué a mi morada con la respiración muy acelerada, tardé en recobrarme y entonces me preocupé de que las cosas fueran tan fáciles, esperaba que al menos tuviera que recurrir a mi confiable Luger, un regalo de un tío que vive en el extranjero. Solo la había usado un par de veces para cazar, aunque no era muy fan de esta práctica.

Entonces me di cuenta que las cosas fueron demasiado fáciles hasta ese momento, me preocupé, pero estaba decidido a hacer frente a las consecuencias, por ahora revisaría el lomo azul, y más tarde confirmaría mi preocupación con lo que sucedió al día siguiente.

sábado, 22 de junio de 2013

Carta a mi descanso eterno (parte1)

Escribo esto no para dar a conocer lo que aquí se encuentra, la razón es para tener un poco de paz, tener una válvula de escape ya que si dejo todo esto solo en mi cabeza siento que explotaré. Si por algún motivo estás leyendo esto no es porque así lo desee, desde ahora te advierto que este texto contiene horrores que ninguna mente debería conocer, y quisiera con toda sinceridad que destruyas o que ocultes esto que por mi falta de cuidado logró caer en tus manos.

No deseo dejar mi nombre para la posteridad, no busco reconocimiento por eso tomaré la decisión de tener en secreto mi identidad, así como el nombre de los lugares para mantener lejos a los curiosos, y si no estás leyendo esto de primera mano desprecio a aquel individuo que se atrevió ya sea por dinero o popularidad compartir esto, quizá condenando el alma y la paz de los lectores.

Sin más advertencias esperando encontrarme en un confesionario personal entre el papel y yo, procedo a plasmar los tormentos que en mi albergan.

Era un tutor en mi juventud, tenía como 25 años, aun así ya había tenido un número considerable de alumnos que acudían a mí por diversos motivos académicos. Era moderadamente reconocido en mi comunidad por apoyar diversos proyectos pequeños sin obtener gran ganancia, igual con mis clases personales que impartía. Muchos pensaban que esto era porque era alguien amable y bondadoso, pero yo sabía que también lo hacía para obtener un lugar cómodo en la sociedad, igual no tenía problemas con nadie, hasta ese entonces.

No me preocupo en revelar todos esos datos tan personales ya que esta comunidad actualmente está en el olvido, en parte por culpa de gente codiciosa que solo se aprovechó de la gente, pero en gran parte por los acontecimientos terribles en los que estoy relacionado.

Aunque no buscaba problemas con nadie, un tiempo asesoré a un chico que estudiaba para ser historiador con temas relacionados con matemáticas, al cual de alguna forma me gané su odio. Al principio manteníamos charlas ocasionales sobre mitos de la Europa de la edad del hierro, tema en el que se encontraba muy interesado. Ya no recuerdo cual fue mi comentario que lo hizo enojar, me plantó un puñetazo y se marchó, después de esa vez tuvimos un par de reuniones donde solo tratamos los temas de su estudio y ya no lo vi por un tiempo.

Los rumores de los asesinatos en donde solo se encontraban los cuerpos decapitados de varios habitantes comenzaron durante ese tiempo, después ya no solo eran rumores, ya eran notas que acaparaban las primeras planas de los periódicos.

Poco tenía yo que ver con aquellos acontecimientos, hasta que algo llamó mi atención, revisando una fotografía del diario encontré un símbolo aparentemente celta que había visto antes grabado con un arma filosa en el pecho de una de las víctimas, me parecía de muy mal gusto poner algo así pero más me importaba la familiaridad de dicho símbolo.

No batallé en recordar donde lo había visto, el alumno que anteriormente mencioné tenía una especie de escapulario con este símbolo celta, que fue lo que dio lugar a nuestras conversaciones sobre estos pueblos donde surgieron diversos mitos, entre ellos el sacrificio humano, lo que hasta ese tiempo solo eran especulaciones.

No tenía por qué meterme en ese asunto, solo le debería de interesar a las autoridades, pero un sentido de curiosidad, lo cual fue mi perdición, me hiso confrontar a mi alumno y buscar respuestas.

Poco me importaba el pleito anterior, sabía que él era alguien brillante y que no se dejaría llevar por algo así y me permitiría entablar una conversación con él. Llegue a su morada y me recibió su ama de llaves, lo esperé en su biblioteca como se me indicó, antes de que llegara observé sus libros, tenía una colección interesante, libros de mitología oriental, griegos, romanos, africanos, pero los que más me llamaron la atención eran unos volúmenes antiguos y algo maltratados, en sus lomos habían títulos escrito con runas, otros con símbolos sumerios y otros con símbolos celtas.

Entonces el chico llegó a la habitación. Aun siendo tan joven tenía una presencia imponente que inspiraba respeto, aunque su expresión estaba un poco ajena a su alrededor.
-Esos libros fueron recolectados por mi abuelo y mi padre, viajaban mucho cuando eran jóvenes, espero algún día también hacerlo y hacer crecer esta colección.- mencionó- no sé a qué debo su visita, ya no necesito más de sus asesorías, fueron de mucha ayuda por el poco tiempo que disponía.
-Me imagino que está enterado de los últimos acontecimientos que atormentan la paz de nuestros vecinos.
-No sé a qué venga esa suposición, es claro que estoy enterado, pero no imagino porque teniendo los diarios para enterarme venga a repetírmelos usted, sabiendo que no son temas de mi interés.
Encones saco la foto recortada con el símbolo y se lo muestro.- No se fije en la imagen chocante, sabe que me refiero al símbolo que también usted conoce.
Pone una expresión fría- No debería meterse en asuntos tan crudos, es peligroso ser tan agudo, si también le falta prudencia.

Entendí la amenaza, sabía que estaba entrando a un terreno peligroso, aun podía regresar pero decidí dirigirme a un punto sin retorno. Esa noche iba a robarle sus libros oscuros.